ARISTÓTELES

Somos lo que hacemos día a día.
De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito.

sábado, 6 de mayo de 2017

Para los hijos

Mirad lo que ocurrió una vez:

"Un hijo, cansado ya de su madre, a la que tenía como un trasto viejo e inútil, cargó con ella a sus espaldas para llevarla al hospital. En el camino se detuvo junto a una piedra para descansar, y entonces su madre lloró.-¿Por qué lloras?-preguntó el hijo-Lloro, contestó la anciana, porque en este mismo lugar descansé yo cuando como tú llevaba a mi madre al hospital".


Siempre, Madre, de ti en mí, vive dulce recuerdo. 

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